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La semana que empieza mañana, luego de lo agitado de la que hoy concluye, continúa evidenciando un esfuerzo nacional contra la corrupción que, al fin, comienza a rendir frutos. Y lo mejor de todo es que se vuelve un hecho ciudadano al que ahora se intenta darle continuidad, coordinándolo.

Así, al esfuerzo oficial se suma el de los ciudadanos.

Es grato resaltar cómo se unen en su imprescindible labor: la Comisión Anticorrupción que tan apreciable trabajo ha venido desarrollando, en medio de amenazas de los corruptos, con la actividad de la Fundación Esquel y múltiples grupos de la sociedad civil.

Ello complace puesto que el trabajo para combatir cualquier mal no puede reducirse a espasmódicas reacciones que luego se diluyen entre el comentario por nuevos escándalos o cualquier otro tipo de maniobras.

Pareciera que el Ecuador, cansado de avergonzarce decidió actuar como corresponde a los pueblos libres.

Así, un grupo de compatriotas se reunió el viernes en la Plaza que conmemora el centenario de la Independencia de Guayaquil y conozco de otro grupo de profesionales, dirigentes barriales, educadores y una amplia gama de actividades, que está recogiendo adhesiones a un manifiesto que expresa la voluntad de tener dirigentes honestos al mando de las funciones del Estado, superando la triste situación de que lo continúen siendo cínicos impúdicos que creen que negándolo van a conseguir impedir que los múltiples indicios que los acusan se conviertan en evidencias.

Toca, por lo demás, a las instituciones de control realizar bien su trabajo, haciéndonos ver que ya no son parte de la red de corrupción que “para los fines consiguientes”: proteger a los delincuentes garantizando su impunidad, fue montada creando y modificando figuras legales como aquella del “giro específico del negocio” o suprimiendo los informes previos de la Contraloría.

Tienen la Asamblea Nacional su bloque mayoritario y todos, la extraordinaria oportunidad de mostrarse dignos de la denominación que los concibe como Padres de la Patria. Si así no ocurre la firmeza del pueblo en las calles los obligará a ello.

Fuente: Expreso