La convivencia y la seguridad ciudadana – componentes básicos de la seguridad humana – son factores clave para garantizar el goce y disfrute de las opciones que promueven el desarrollo humano.
Dado que el fenómeno de la violencia es multicausal, el enfoque de seguridad contempla herramientas destinadas a fortalecer capacidades tanto individuales cuanto de organizaciones en materia de exigencia de derechos y cumplimiento de obligaciones, a desarrollar conocimiento para orientar las políticas públicas y a construir un tejido social capaz de promover acciones colectivas orientadas a garantizar la seguridad humana.
Este trabajo se realiza a través de los Comités de Seguridad Ciudadana, conforme lo estable la Ley de Seguridad Nacional; de la promoción de herramientas tales como los Observatorios de Violencia; y, del análisis y discusión de temas que amenazan la seguridad y la paz. Específicamente, en la frontera norte se promueve la no discriminación y la protección e integración de la población en necesidad de protección internacional; se trabaja en la prevención y lucha contra la trata de personas; y, se apoya el desarrollo de estrategias de autoempleo.